La funcionaria afirmó que actualmente existen ocho unidades de hemodiálisis en funcionamiento —ubicadas en hospitales regionales y comunitarios de Soledad, Matehuala, Río Verde, Ciudad Valles, Tamazunchale, Cerritos y en el Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto”—. Sin embargo, reconoció que los casos de insuficiencia renal siguen aumentando y que los servicios apenas logran cubrir la demanda.
“Pasamos de atender a 486 pacientes en 2024 a 521 este año”, señaló Gómez Ordaz, quien aseguró que el objetivo es evitar listas de espera. No obstante, admitió que, cuando hay saturación, los pacientes deben aguardar valoración y disponibilidad de espacio.
Quejas por retrasos y suspensión de registros
Pese al discurso de “mayor cobertura”, en septiembre —durante la conmemoración del Día del Trasplante Renal— familiares y pacientes renales denunciaron retrasos en tratamientos y falta de materiales, así como la suspensión del registro en el Centro Estatal de Trasplantes.
La secretaria explicó que el proceso de transición al modelo IMSS-Bienestar implicó ajustes administrativos y de permisos, lo cual ha afectado la operación de algunos hospitales.
“Con el cambio de titularidad, cada hospital recibió una nueva CLUES, lo que obligó a renovar permisos y certificaciones. En los trámites estatales ya se avanzó, pero los federales aún están en proceso”, detalló.
Transición y lentitud en trasplantes
En materia de trasplantes, Gómez Ordaz afirmó que el Centro Estatal de Trasplantes continúa trabajando con nefrólogos y especialistas, aunque el proceso de transición ha ralentizado la autorización de procedimientos. Mientras tanto, los pacientes permanecen a la espera de la reactivación plena de los programas y de mayor transparencia en los criterios de asignación y seguimiento.
Sin compromisos concretos
Aunque la Secretaría de Salud insiste en que “nadie ha quedado sin tratamiento”, los testimonios de usuarios contrastan con la versión oficial.
La comparecencia cerró sin anuncios de nuevas inversiones o ampliaciones de infraestructura, pero con el reconocimiento de que el problema renal en San Luis Potosí crece más rápido que la capacidad institucional para atenderlo.
“Tenemos una mayor cobertura que nunca, pero si no cambiamos nuestros hábitos será difícil contener el problema”, concluyó la funcionaria.
